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Tratamiento de la desnutrición

Para el tratamiento de esta patología se debe iniciar el aporte nutricional de acuerdo al estado del paciente utilizando la vía oral, enteral, ostomía o vía parenteral, priorizando siempre la vía digestiva. En algunos casos puede utilizarse más de una vía a la vez.

En el desnutrido grave existe un equilibrio muy frágil de algunos cationes, por lo que el aporte de nutrientes debe ser en forma prudente para no producirle el síndrome de realimentación. Este se caracteriza por ciertas manifestaciones clínicas como edema, disminución de electrolitos e hiperglucemia, hipofosfatemia, disfunción de múltiples órganos y sistemas en especial el cardiovascular, neurológico, muculoesquelético, hematológico e inmunitario.

En el tratamiento para los desnutridos graves por inanición, en primer lugar se deben tratar las alteraciones que ponen en riesgo su vida, que son:

  • Desequilibrio de líquidos y electrolitos que se muestra con hipoosmolaridad con hiponatremia leve, acidosis metabólica leve o moderada (que desaparece por el aporte de calorías), disminución del potasio corporal, magnesio.
  • Alteraciones hemodinámicas.
  • Hipotermia e hipoglucemia.
  • Infecciones.

La reposición de líquidos y electrolitos es vital y se llevara a cabo por vía oral, enteral o parenteral con soluciones de rehidratación especiales. La deficiencia de nutrientes en los tejidos se debe comenzar en forma gradual, pero tan rápido y seguro como sea posible, ya que el paciente está adaptado a la desnutrición.

En la mayoría de los casos de desnutrición primaria, se comienza con una dieta líquida dividida en varias porciones (10 o12), con el fin de brindar volúmenes pequeños que eviten los vómitos y la hipoglucemia. En etapas tempranas de la desnutrición, se pueden incorporar alimentos sólidos de fácil digestión, de buena calidad y con alto contenido de nutrientes, además de la dieta líquida.

En la desnutrición por inanición simple se debe comenzar con un aporte de calorías no mayor a las 30kcal/kg de peso actual del individuo, con el objetivo de prevenir el síndrome de realimentación. Se prescribirá un aporte de proteínas que cubra los gr/kg de peso ideal del individuo y asegurar cubrir los requerimientos de vitaminas, especialmente las de complejo B y vitamina A, y un buen aporte de fosfato, magnesio y potasio. Durante todo el periodo de recuperación se deberá vigilar la tolerancia a los nutrientes que se van incorporando.

En principio se comenzará con un plan alimentario semilíquido a blando, sin residuos y con porciones de volumen reducido. Como alimentos líquidos de base se usara te, caldos y si hubiera buena tolerancia leche descremada y deslactosada. Como fuentes de nutrientes y calorías se usaran hidratos de carbono solubles en concentraciones bajas, almidones y los lípidos aportados mediante el agregado de aceites. Como fuente de proteínas además de la leche, en caso de que se utilice, se usaran los caseinatos.

Tanto en el marasmo como en Kwashiorkor, se iniciará con un esquema similar al anterior, sin embargo, en el marasmo se debe aumentar el aporte calórico luego de una semana de tratamiento, con el objetivo de replecionar las reservas. Se incrementará gradualmente hasta las 60kcal/kg de peso y el de proteínas de 1,5 a 2gr/kg de peso.

 

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