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Sobrepeso y obesidad

El tejido adiposo tiene como función, entre muchas otras, almacenar energía en forma de grasa neutra o triglicéridos. Cuando este depósito de grasa supera cierto límite, se presenta la obesidad. En la mayoría de los adultos sanos, la cantidad de tejido adiposo normal representa entre un 10-15% del peso corporal total en hombres y entre un 20-25% en mujeres. Se considera obesidad cuando supera el 25% del peso corporal total en hombres y un 30% en las mujeres.

La obesidad es una enfermedad de origen multifactorial, determinada por la interacción de factores genéticos y ambientales, caracterizada por aumento en la proporción de tejido adiposo y por ende aumento del peso corporal, cuya magnitud y distribución condicionan la salud del individuo. De evolución crónica, no curable y provocada por el desequilibrio de las calorías ingeridas y las calorías gastadas, con balance calórico positivo.

Es un grave problema de salud pública relacionado con alta comorbilidad: hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, dislipemia, insulinorresistencia, hiperinsulinismo, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, apnea del sueño, síndrome de hipo ventilación, infertilidad, enfermedad venosa de miembros inferiores, reflujo gastroesofágico, litiasis vesicular, osteoartritis, incontinencia urinaria de esfuerzo y algunos tipos de cáncer como mama, próstata, colon.

Como se dijo anteriormente, es de origen multifactorial, entre los factores ambientales que la causan están:

  • Alta ingesta de alimentos ricos en calorías provenientes de grasas y e hidratos de carbono, comúnmente llamados comida “chatarra”, aportan muchas calorías y pocos nutrientes esenciales.
  • Mayor costo económico de los alimentos más saludables, con menos grasas y calorías y más ricos en vitaminas y minerales.
  • Estilo de vida sedentario, es decir menor practica de actividad física en el tiempo libre y menor uso del cuerpo en las actividades cotidianas debido a la tecnología, transporte público, etc.
  • Menor elaboración de comidas caseras y mayor consumo de comidas rápidas en restaurantes y sitios fuera de casa.
  • Publicidades promocionando el consumo desmesurado de alimentos y bebidas “chatarra”.

Desde el punto de vista clínico la obesidad se diagnostica de manera indirecta, ya que no siempre se dispone de métodos directos para cuantificar la masa grasa. Por ello el diagnostico se basa en varias medidas antropométricas como el peso y la talla y determinadas circunferencias que se relacionan con los riesgos para la salud porque infieren en exceso de grasa corporal y su distribución. Un parámetro sencillo y ampliamente aceptado y utilizado es el Índice de Masa Corporal (IMC) que relaciona el peso actual en kilogramos, dividido la talla (en metros) elevada al cuadrado. La fórmula seria:

 

Este índice estima la magnitud del exceso de grasa corporal. La OMS hizo una clasificación de los valores que da el IMC:

Clasificación

Valor IMC

Riesgo asociado para la salud

Bajo peso <18,5 Bajo
Peso Normal 18,5 a 24,9 Normal
Sobrepeso 25 a 29,9 Incrementado
Obesidad grado I 30 a 34,9 Moderadamente incrementado
Obesidad grado II 35 a 39,9 Gravemente incrementado
Obesidad grado III 40 o más Muy gravemente incrementado

Es importante aclarar que el punto de corte 30 es a partir del cual se diagnostica la obesidad ya que en estos valores aumenta el riesgo de morbimortalidad, especialmente la cardiovascular.

Con respecto a las circunferencias, las más utilizada es la de cintura, que aporta datos sobre la distribución de la masa grasa. Esta circunferencia aumentada se relaciona con una incidencia mayor de factores de riesgo cardiovascular. Un grupo de expertos en obesidad de la OMS realizo el siguiente cuadro:

Riesgo Normal

Riesgo alto

Riesgo Muy alto

Hombres

<94cm

94 a 102cm

>102cm

Mujeres

<80cm

80 a 88cm

>88cm

 

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