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Motilidad gástrica

El esfínter esofágico inferior es la estructura anatómica primaria que impide el reflujo gastroesofágico. Consta de una banda de 3 o 4cm de longitud de fibras de musculo liso circular que se contraen en reposo. Este esfínter, que se halla bajo control vagal y adrenérgico, se relaja aproximadamente 2 segundos después de la deglución y permanece abierto por 6 a 8 segundos hasta que una onda peristáltica atraviesa el esófago tubular, y el bolo alimenticio pasa al estómago.

Cuando los alimentos entran al estómago, el fondo se acomoda para aceptar la carga de volumen por medio de un mecanismo conocido como “relajación receptiva”, que es un reflejo mediado en parte por el nervio vago. Esto permite llenar el estómago sin desarrollar presiones intragástricas altas.

Como resultado de la contracción crónica sostenida lenta, la porción proximal del estómago es también importante para controlar el vaciamiento gástrico de los líquidos. Al regular la transferencia de los sólidos hacia el píloro, esta porción del estómago participa también en el vaciamiento de los alimentos sólidos. Las contracciones peristálticas del antro gástrico barren las partículas hacia el píloro, lo que permite que las partículas pequeñas pasen al duodeno.

Las partículas más grandes son retropulsionadas por el orificio mediante una contracción muscular poderosa y, al atravesar esta región, sufren fragmentación y licuefacción.

Los factores que controlan las tasas de vaciamiento gástrico comprenden, la forma física del alimento (líquido o solido) y los constituyentes químicos. El agua es eliminada más rápidamente del estómago, mientras que los líquidos que contienen nutrientes se vacían con mayor lentitud. Los sólidos y los líquidos abundantes en grasa son los más lentos para ser vaciados del estómago.

Los líquidos con osmolaridad elevada o densidad calórica alta se vacían más lentamente que sus contrapartes más diluidas, debido a la regulación por un servomecanismo del vaciamiento gástrico. Este proceso de vaciamiento controlado permitiría la correlación óptima de carga de nutrientes y de enzimas digestivas dentro del intestino delgado.

Motilidad del intestino delgado

Se puede separar la actividad motriz del intestino delgado en patrones de ayuno y patrones de alimentación. La actividad motriz en ayuno comprende una fase de tranquilidad relativa seguida por un periodo de incremento de actividad, posteriormente viene una fase breve de actividad intensa que se relaciona con propulsión distal de cualquier material residual dentro de la luz, y finalmente hay un periodo de disminución de la actividad nuevamente. El ciclo recurre cada 90 a 100 minutos, siempre que no se consuma ningún alimento.

Con la alimentación este patrón cambia a uno de contracciones irregulares que son eficaces para mezclar el quimo dentro de la luz, con los jugos digestivos secretados en el intestino. Este patrón de alimentación es lentamente propulsivo y parece participar en el contacto óptimo con la superficie mucosa de absorción.

La motilidad del intestino delgado se incrementa después de una comida y hace que el quimo entre en el colon proximal. Sin embargo, cuando pasan nutrientes al íleon, no se absorben y se lentifica el vaciamiento gástrico y el transito del intestino delgado. Este mecanismo, denominado “freno ileal”, parece hallarse bajo control hormonal y posiblemente constituye un mecanismo para lograr un lapso de contacto máximo del quimo con la superficie de absorción.

 

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