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Alimentación en la Tercera edad o ancianos

El proceso de envejecimiento es una trayectoria biológica, un proceso orgánico universal y mantenido que produce cambios decisivos tanto en la constitución y funcionalidad del organismo como en el comportamiento y la manera de estar en el mundo. Son consideras un grupo vulnerable de la población especialmente desde el punto de vista nutricional por los cambios físicos que sufren, algunos son:

  • Deterioro general de funciones fisiológicas.
  • Cambios sensoriales: gusto, olfato, oído y vista.
  • Cambios en el aparato digestivo: alteraciones en la masticación, secreciones y motilidad.
  • Menor capacidad de absorción y metabólica.
  • Disminución en la sensación de sed.
  • Falta de apetito.
  • Cambios metabólicos, neurológicos, en el sistema cardiovascular, función renal, función inmune.
  • Cambios en la composición corporal: mayor pérdida de masa muscular.
  • Menor actividad física.
  • Minusválidas, inmovilidad, discapacidad, debilidad muscular, falta de coordinación.
  • Enfermedades crónicas y sus secuelas. Pluripatología. Dolor crónico.
  • Dietas restrictivas, regímenes por enfermedad.
  • Poli medicación que conlleva a interacciones con nutrientes.

A estos cambios físicos se le suman también cambios psicosociales, emocionales y económicos que también intervienen en la conducta alimentaria, algunos de ellos son:

  • Abandono de su actividad laboral por lo cual se suelen sentir improductivos y trae cierta apatía.
  • Bajos ingresos.
  • Soledad, marginación, dependencia.
  • Ingreso a instituciones geriátricas.
  • Falta de asesoría e información sobre alimentación saludable.
  • Dificultades para hacer las compras de alimentos.
  • Poca habilidad, coordinación y ganas para cocinar.
  • Dificultades para comer.

En conjunto todos estos factores pueden condicionar las necesidades y la ingesta de energía y nutrientes, afectando el estado de salud de los ancianos. Es por eso que se debe prestar especial atención a su alimentación, pues los problemas nutricionales son frecuentes y sus repercusiones mucho más graves que en otras etapas de la vida.

Las recomendaciones generales para una buena alimentación en esta etapa son:

  • Hacer del momento de la comida un disfrute y que lo hagan en compañía.
  • Hacer de 3 a 5 comidas diarias y al menos dos de estas que sean calientes.
  • Consumir alimentos de todos los grupos especialmente vegetales y cereales.
  • Fomentar la moderación en el peso y la realización de la actividad física dentro de las posibilidades de la persona.
  • Preservar la masa muscular por medio de un buen aporte alimentos con proteínas de alto valor biológico.
  • Cuidar el consumo de lácteos para tener buen aporte de calcio.
  • Moderar el consumo de sal y alimentos salados.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Cuidar la dentadura y la higiene bucal para poder masticar bien.
  • Asegurar buen consumo de líquidos en el día, al menos 2lts, diarios.
  • Adaptar la consistencia de los alimentos según la capacidad de masticación y deglución (blando, liquido, semi blando)
  • Utilizar métodos de cocción sencillos y que eviten la mínima perdida de nutrientes.

 

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